La idea

La inmensa mayoría de las baldosas que cubren las aceras de una ciudad pasan perfectamente inadvertidas a los vecinos que recorren calles y avenidas. Los peatones sólo reparan en las baldosas que se mueven de forma traicionera de su sitio después de un día de lluvia. En la sociedad ocurre algo equivalente: hay miles de personas desconocidas y sin relevancia pública que contribuyen quizá sin saberlo a que el mundo siga girando.

De esa premisa nace este proyecto. La idea de la web es publicar todos los días una historia interesante y positiva. Los protagonistas serán gente de a pie, hombres y mujeres anónimos que en algún momento han hecho algo digno de admiración o de interés, aunque ni ellos mismos sean conscientes. Se trata de compensar las noticias negativas y desanimantes que habitualmente desbordan las portadas con relatos más o menos risueños de personas que nunca serán noticia.

El proyecto pretende ser además una apuesta por el periodismo de calidad: tratará de reunir textos rigurosos, de redacción esmerada y lectura fácil. Evitaremos los juicios de valor y las moralejas porque las historias hablarán por sí solas. Escribió Oswald Spengler que “en los momentos decisivos de la Historia siempre hay un último pelotón de soldados cansados que acaba salvando la civilización”. La cita se refiere a los soldados veteranos de tantas guerras del siglo XX, pero creemos que quienes de verdad salvan a la humanidad son esas personas que ayudan a que los demás sigamos creyendo en ella.

El 16 de diciembre de 1992, el artista alemán Gunter Deming puso la primera piedra de una iniciativa que pretendía recordar a los judíos que fueron deportados y enviados a campos de concentración en el Berlín del III Reich. Su idea consistió en colocar unas placas de latón de 10 x 10 centímetros en los lugares donde vivían o donde fueron arrestados o asesinados los judíos de la ciudad. En cada placa figuraban los datos personales de uno de ellos. Las placas iban unidas a unos pequeños bloques de hormigón que sobresalen levemente de los adoquines que cubren las aceras de Berlín. Gunter Deming pretendía que los transeúntes tropezaran con ellos. Y los llamó stolperstein: la piedra que hace tropezar al caminante.

Stolperstein

6 pensamientos en “La idea

  1. Estoy alucinando porque me siento totalmente identificada con vosotros. La mayor parte de mi vida la he dedicado a contar historias. A buscar a esas personas anónimas que nos dan una lección de vida. También soy periodista, así que podéis contar conmigo y con mis historias y relatos cuando queráis. Os sigo…..

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  2. Saludos desde Navarra…mi asociación, AFFNA36, pusimos los primeros Tropezones en Pamplona, en Junio del 2015…pusimos 17 en la Calle Merced, en el casco Antiguo, a pocos metros de la Catedral…Buen proyecto¡¡¡Hay que seguir¡¡¡¡

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