Una labor de aguja e hilo

HISTORIA 93
Por Patricia Rouzaut

Isabel Chocarro lleva siete años trabajando como modista en la Hermandad de la Pasión de Pamplona. Ella es la encargada de coser a mano todos los trajes que desfilan en la procesión del Santo Entierro.

En el año 2009, la hija de Isabel Chocarro pasó a formar parte de la junta de la Hermandad de la Pasión. Ésta le propuso a su madre que se convirtiera en la modista de la procesión y ella, sin dudarlo, contestó que sí. Comenzó formando un grupo de siete amigas: “Éramos jubiladas y fundadoras de esta labor. Ahora sólo quedamos cuatro y lo hacemos de manera voluntaria”, explica. Este grupo de costureras trabaja todos los martes del año, excepto en verano porque, aunque ya estén jubiladas, también se toman unas vacaciones. Ellas se encargan de alargar o acortar los trajes, que cada año cambian de percha, de coser los dobladillos o de arreglar las imperfecciones. “Cuando vuelven de la procesión siempre traen algo roto, sobre todo los hombres que van de romanos”, cuenta.

Isabel con el diario

Isabel Chocarro observa en el Diario de Navarra los trajes que ella misma ha creado. PATRICIA ROUZAUT

Sin embargo, estas mujeres no solo se encargan de arreglar, también crean novedades para la procesión. Isabel Chocarro calcula que durante estos años habrán hecho unas 80 capas de romanos, además de sus respectivos gorros de ganchillo, para que no les apriete el casco de hierro. También han creado las túnicas para el pueblo judío, con galones de colores “muy vistosos”. Por otro lado, desde hace unos años se ha incorporado a la procesión el personaje de la Verónica, para ello, Isabel tejió el Ecce Homo que lleva en las manos, con telas de semihilo y con un bordado rodeando la cabeza.

Todos estos trajes también hay que plancharlos y tenerlos preparados para el viernes santo: “La mayoría de los años hemos tenido que trabajar más después de Navidad porque se nos echaba el tiempo encima”. Tras la procesión, las ropas se llevan a la tintorería, se repasan y se guardan en la Hermandad. “No todo podemos hacerlo nosotras”, relata. Algunos de los trajes los traen desde Murcia, como las túnicas de mozorro, o desde Italia, como las corazas de los romanos. Asegura: “Me supone una gran satisfacción ayudarles y les ahorramos un dinero, yo estoy contenta de poder ayudar”.

March 25, 2016 - Pamplona, Navarra, Spain: Masked penitents take part in the procession of the "Hermandad de La Pasion'' brotherhood during Holy Week in Pamplona. (Pablo Lasaosa/Polaris)

Parte de la Hermandad de la Pasión de Pamplona luciendo los trajes que arregla Isabel. PABLO LASAOSA

La novedad de 2016
La procesión de Pamplona de este año ha llegado con una nueva incorporación: las Tres Marías. Isabel ha sido una de las encargadas de coser los gorros y los trajes a medida de estas tres jóvenes de 22 años. Algo que no le ha resultado fácil: “Llevo seis meses con la espalda mal y no he podido ir a la Hermandad a tejer, así que lo he hecho todo en casa”. Sus compañeras de costura le traían las telas para que ella pudiera seguir ayudando. Isabel afirma que son como “hermanas”, y todos los años cuando terminan su labor lo celebran yendo a comer juntas: “Nos queremos mucho y en la institución nos tienen en consideración”.

March 25, 2016 - Pamplona, Navarra, Spain: Masked penitents take part in the procession of the "Hermandad de La Pasion'' brotherhood carring "La Virgen de la Dolorosa" during Holy Week in Pamplona. (Pablo Lasaosa/Polaris)

Imagen de la Virgen de la Dolorosa en la procesión del Santo Entierro del pasado viernes santo. PABLO LASAOSA

La amistad con sus compañeras, el fervor por la procesión y la relación con la Hermandad hacen amable esta tarea. “Siempre he visto la procesión, y ahora son mi hija, mi nieto y mi yerno los que salen en ella: es algo familiar. ¿Cómo no iba a ayudar?”, se pregunta entre risas.  Una mujer que lleva cosiendo toda su vida pero que afirma que prefiere quedarse “en segunda fila”, como las costuras y los botones.

2 pensamientos en “Una labor de aguja e hilo

  1. Me ha encantado. La gente no sabe ni valora el trabajo que hay detras de la procesion para que todo este perfecto.
    Espero que tu historia llegue a muchas personas y sirva como reconocimiento a nuestros mayores.

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  2. En historias sencillas como la de Isabel se encuentra la grandeza de la vida. Ella y sus compañera mantienen la ilusión de una afición que les une con esa labor que para muchos pasará desapercibida mientras admiren la procesión, sin embargo, es fundamental para la vistosidad del evento. Seguro que en la hermandad lo sabrán apreciar y valorar. Gracias por contar y hacer visibles pequeñas historias como esta.

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