Un traductor afgano refugiado en España

HISTORIA 90
Por Maria Roca

Lutfullah vive desde el pasado noviembre en España, en condición de refugiado. Tiene 27 años y ahora “empieza su vida de cero”. Su país de origen: la República Islámica de Afganistán, en el corazón de Asia, cuenta con un 99% de población musulmana. Él lo es, pero dice no ser una persona muy religiosa.

Al acabar los estudios en la escuela, Lutfullah Sallimy hizo el examen de ingreso para estudiar literatura en la Universidad de Kabul. Pero por la gran demanda, se quedó sin plaza. Por eso, dice que “fue casi obligatorio que estudiara Filología Hispánica, no tenía otra elección”.

Pocas chicas acuden a la universidad en Afganistán, debido al control estricto que llevan los talibanes. Esta facción político-militar controla sobre todo las zonas rurales, donde aprovechan para cultivar opio y cannabis. Entre otras, las plantaciones son una fuente económica importante para mantener el terrorismo.

inas

Lutfullah contó en la Universidad de Navarra que en Afganistán conviven diversas razas, cada una con su cultura. IGNASI BENGURÍA

En 2009, el ejército español llegó a Afganistán con la misión de conformar un ejército del país y formar a los militares afganos. Para ello, acudieron a la Universidad de Kabul, a través de la Embajada de España, e informaron de su necesidad de contar con traductores. Desde la institución pidieron participación voluntaria a sus alumnos de Filología Hispánica: “Trabajé tres años con ellos”, cuenta Lutfullah.

Último año en Afganistán
Al terminar su labor con los militares españoles, los talibanes le buscaron por haberse aliado con enemigos. Sorprendido por esta represalia, Lutfullah se dirigió a la Embajada española en Kabul para pedir el visado y poder salir del país. Esto era en 2014 y el visado no llegó hasta un año después.

Mientras tanto, Lutfullah trabajó en una farmacia de la capital, ciudad de la que no podía moverse por precaución. Con el visado en mano, pudo ponerse en marcha. Su destino: España. “Hacer otra cosa —dice— es jugar con tu vida”, puesto que solo tenía permiso legal para dirigirse a este país. Decidió viajar con los militares españoles; le daba garantías, y más cuando sabía que en el camino deberían cruzar por Irak. A pesar de que los talibanes controlan la frontera entre Afganistán e Irak, no hubo complicaciones en el viaje.

Noviembre de 2015
El joven filólogo afgano llegó a Madrid el 15 de noviembre de 2015. Desde entonces, Lutfullah Sallimy vive en España en condición de asilado. El Gobierno le mandó a un centro de refugiados, en el que Lutfullah está a gusto: “Está bien, aprendo la cultura de muchos países”. Además, añade que vive con otros cinco afganos en el centro. “España es un país diferente, pero hay respeto por la gente y paz”, asegura comparando su vida en Afganistán.

“Yo nací en la guerra. No tengo nada que poder echar de menos”. En 1979, Afganistán fue invadido por sus vecinos soviéticos y, en 2001, intervinieron los estadounidenses. El país lleva casi cuarenta años en guerra, contra los extranjeros, pero también civil, entre gobierno y talibanes. Sin embargo, ante la pregunta de qué invasión extranjera es mejor, alude a lo que piensa la gente en general: “Los rusos trabajaron mucho, construyeron edificios y carreteras. Cuando llegaron los americanos, se creó la expectativa de que terminarían con los talibanes y se pondría fin a la guerra. Tras quince años, ya no saben bien qué pensar”.

aunom

Lutfullah Sallimy, refugiado afgano en España, contó en la conferencia “Mi vida en Afganistán y en España” cómo es su país. AUNOM

Ahora que está en España, debe seguir el procedimiento del asilado. Los primeros meses debe permanecer en el centro de refugiados, porque el permiso de trabajo no lo puede recibir hasta llevar seis meses viviendo en el país, y sin salir de él. Mientras tanto, el centro ofrece cursos de preparación profesional. Lutfullah ha escogido los “cursos de carretilla y de mozo de almacén. Después —cuenta— quiero hacer el de atención al cliente”.

Por eso, Lutfullah Sallimy no puede volver a Afganistán. Aunque cada día consigue hablar por teléfono con su familia, les echa de menos: “No podía traerlos: el visado era para mí y, por suerte, ellos no estaban amenazados por los talibanes”. Pero además de la intención que tiene de conseguir la nacionalidad española, asegura que “si sigue la situación en mi país, no quiero volver”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s