Solidaridad en el ruedo

HISTORIA 78
Por María Fernanda Novoa

La novillera almeriense Cristina Hernández quiso ser torera a los 11 años, desde entonces no ha parado de luchar para abrirse hueco en un mundo donde escasean las mujeres.  Ha visto en su oficio un modo de ayudar a los que lo necesitan, por ello torea en varios festivales solidarios.

Vestida con traje de luces en tono verde botella y oro Cristina Hernández experimentó por primera vez esa sensación de grandeza que le acompaña cada vez que pisa una plaza para enfrentarse al astado animal. Tenía 15 años cuando con aquella indumentaria deslumbró en Montefrío (Granada) en una tarde que rememora a la perfección, cortó un rabo y una oreja. Inmersa en la alegría supo con certeza que acababa de emprender su sueño de ser torera. Ante ella se exponía un gran reto: adentrarse de lleno en un mundo muy competitivo, donde apenas hay mujeres que han conseguido triunfar. “Es un mundo muy complicado en el que te encuentras a gente de todo tipo, algunas personas te engañan y te prometen cosas que al final no se cumplen”, confiesa.

Cristina reconoce que para ella torear es como respirar: “Si me quitan los toros no sé vivir, es una parte de mí que llevo desde que nací”. Recuerda cómo siendo muy pequeña acompañaba a su padre, que siempre ha sido un gran apasionado a los toros, a las distintas  corridas y novilladas que había en Almería, lugar de donde es originaria. Así es como empezó a llamarle la atención la destreza con la que los toreros manejaban el capote.

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Cristina Hernández se enfrenta al toro. CEDIDA

Antes de seguir su camino vocacional recibió clases de flamenco y ballet en el conservatorio, cosa que le gustaba pero no le apasionaba. A los 11 años tuvo claro que quería ejercer el mismo oficio que los maestros que observaba tras el burladero. Después de un año de insistencia consiguió que  sus padres la apuntaran a la escuela taurina de Almería. “Para mis padres fue una gran sorpresa, pensaron que se trataba de un capricho pasajero y que después de estar en la escuela taurina durante un verano volvería al conservatorio. Pero no fue así ”. Señala que, aún y así, su familia siempre le ha mostrado su apoyo y le acompaña a todos los espectáculos que realiza.

Además de emprender camino en los ruedos la novillera también acudió a la universidad para estudiar Relaciones Laborales. Reconoce que los años en los que cursó la carrera le resultó complicado compaginar su vocación con los estudios, debido a la exigente preparación que supone su oficio. Esta etapa fue dura pero muy enriquecedora, recién graduada se trasladó a Sevilla, para buscar nuevas oportunidades en una ciudad con mucha cultura taurina  que le ofrecía más posibilidades de preparación en el campo. “Mi mayor meta es llegar a lo más alto, es difícil como todo en la vida, pero no voy a tener problemas de lucha”, asegura esta novillera. Inicia su jornada a las nueve de la mañana para realizar toreo de salón durante tres o cuatro horas, a la tarde acude al gimnasio para hacer spinning, sale a correr y juega al pádel, siempre que puede. Al final del día le gusta ver vídeos de corridas de toros.

Para ella  una de las sensaciones más gratificantes de su cometido es hacer el paseíllo y sentir el apoyo de la gente que le aprecia en los momentos previos a que salga el toro. “Es una impresión tan bonita que te sientes grande, te sientes importante, aunque sólo sea durante los diez minutos que toreas”. Ha sabido sacar más partido a su oficio a través de la solidaridad, y desde hace varios años participa en festivales benéficos contra el cáncer, donde mediante su talento puede colaborar con aquellos que lo necesitan, recaudando fondos. Por eso va a iniciar su temporada el 26 de marzo en Cáceres en un festival picado a beneficio de Valeria, una niña que padece una atresia pulmonar grave, los fondos recogidos serán destinados a colaborar con las dos cirugías que precisa en Boston.

El camino hacia la meta
En su condición de mujer asegura que por el momento no ha tenido grandes problemas y que el mundo de los toros es difícil tanto para los hombres como para las mujeres. “Hay menos mujeres pero igual de preparadas, el motivo por el que no se conocen es porque pocas han conseguido destacar”, en la actualidad la única torera española que se encuentra en activo es Mari Paz Vega. La novillera es consciente de que la gente no está acostumbrada a ver mujeres toreando: “Es algo que impacta y si encima tienes arte y toreas bien sorprende todavía más”.

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La torera Cristina Hernández lucha en las plazas por su sueño. CEDIDA

En el camino hacia ese sueño de convertirse en una figura del toreo, Cristina Hernández destaca que  ha tenido  buenos y malos momentos, pero a pesar de todo ha sabido continuar con la misma ilusión que avivaba en su rostro siendo una niña. Sus figuras de referencia son Morante de la Puebla y El Juli.

Aspira tras casi dos décadas de preparación poder torear algún día en Madrid y en otros lugares del mundo, y agradece el apoyo y la confianza que ha depositado en ella el apoderado José Luis Cazalla. Tomar la alternativa no es algo que tenga muy en mente, primero quiere realizar el mayor número de novilladas picadas posibles e ir a las ferias importantes. En el desarrollo de esta profesión de riesgo sabe que el peligro está presente cada segundo: “Te enfrentas a un animal de 500 kilos que te puede quitar la vida en cualquier momento. Los que nos dedicamos al toreo lo hacemos porque nos apasiona y nos gusta entretener al público”.

La experiencia le ayuda a gestionar el miedo, describe que lo más importante es ver las reacciones del toro, si éste es bueno se puede disfrutar mucho más que si no lo es. Ha sufrido algún susto, además de los múltiples golpes que le ha costado su oficio en todos estos años, tiene una cornada en el muslo derecho, pero vive mentalizada de que debe convivir con el peligro.

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Cristina Hernández: “Mi mayor meta es llegar a lo más alto, es difícil como todo en la vida, pero no voy a tener problemas de lucha”. CEDIDA

Ante la situación actual defiende que el toreo no va a desaparecer, ya que se trata de una tradición que ha existido siempre. “El toro es el único animal que puede ganarse la vida en el ruedo. Del mundo del toro vive mucha gente”, afirma. La joven novillera continúa con el firme objetivo de hacer bueno al toro para poder torearlo. Para ella los aplausos de la grada y la soltura en las faenas son lo más importante para  conseguir que el triunfo grande.

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