Once años pedaleando el mundo

HISTORIA 63
Por Blanca Rodríguez G-Guillamón

Álvaro Neil cambió su trabajo en una notaría de Madrid por Kova, su bicicleta. Aunque la decisión no fue drástica, tampoco puede decir cómo comenzó. El 12 de noviembre de 2004 cargó las alforjas y sin saber qué le depararía el viaje, abandonó Oviedo, su ciudad natal, en una aventura que le ha llevado por 83 países y que aún no tiene claro cuándo finalizará.

El sol asoma en la sabana africana, entre las montañas de Asia y en el mar del horizonte americano. Álvaro Neil no tiene prisa. Aunque el astro suele marcarle los tiempos, asegura que despierta cuando se cansa de soñar. Desayuna y tarda dos horas en recoger la tienda, lavarse y preparar la bicicleta para el camino. Luego pedalea sin saber hacia dónde; el siguiente alto lo marcará el crepúsculo. “Todo lo que suceda será imprevisto, no hay dos días iguales”, cuenta.

Libano

Álvaro y su bicicleta en Líbano. CEDIDA

“Es un placer no saber dónde dormiré. Después de once años me he convertido en un experto, como los pájaros, en hacer un nido en cualquier lugar”, dice quien ha dormido en iglesias, mezquitas, templos, cárceles, cementerios, ambulancias, cuarteles de policía y de bomberos. Coge aire. Debajo de puentes, en estaciones de servicio, en mi hamaca, en cestos, en la tienda de campaña, en casas de gente de la zona… Sonríe. “Al no tener un hotel, tengo que relacionarme con la gente y eso me hace más humano. Conozco historias, como que el hijo del anfitrión es contrabandista, y disfruto”.

Biciclown
Álvaro lleva recorrido más de 150.100 kilómetros. Ha conocido África, Asia, Oceanía, América y, el próximo marzo, espera llegar a Europa y con él, un compañero de nariz roja, pues Álvaro, además de nómada, se define payaso. De ahí que también le conozcan como “el biciclown”.

“Mi proyecto (Miles of Smiles Around the World) consiste en llevar sonrisas a personas que no tienen: campos de refugiados, orfanatos, hospitales”. También actuó en Japón tras el tsunami de 2011. Aunque admite que 71 espectáculos en once años “no son muchos”, explica que son más de 21.000 beneficiarios, pues cada actuación es multitudinaria. “Insisto mucho en que tiene que venir todo el mundo, no solo unos pocos, porque como es algo gratuito, que yo regalo, a veces lo menosprecian y se creen que es malo. Tengo que contarles que yo cobraba, pero que ahora no quiero”.

Ruanda

Biciclown realiza uno de sus espectáculos en Ruanda. CEDIDA

Para localizar aquellos lugares más necesitados de sonrisas, Biciclown escribe a las embajadas españolas de los países que visita, aunque afirma que la mayoría de veces “no tienen contactos, porque no son temas a los que se dediquen”. Termina recurriendo a la gente local y a hermanas religiosas, entre otros. Otras veces le escriben y no tiene inconveniente en desviarse hasta 500 kilómetros.

Entonces se arremolinan a su alrededor centenares de niños y comienza el espectáculo. No importa el idioma, porque no habla. Se viste de colores, se hace coletas y se pinta la nariz y la sonrisa rojas. Tan solo necesita cuerdas, papel, naranjas o guantes para transformar la expectación en carcajadas.

Spanish clown Alvaro Neil presents "magic egg" as he performs for Pakistani street children in their charity school Rah-e-Amal on 10 November 2008 in Rawalpindi. The school is an unexpected opportunity for the poorest of kids to escape from miserable street survival and connect to an education system. Globetrotter Neil cycles around the entire world on a fully loaded 85 Kg heavy bike to live his dream of “Miles of Smiles Around the World.” Starting in November 2004 he cycled through most African countries. He arrived in Northern Pakistan from China after a trip through Middle-East and a lot of "Stans". Nepal and Mongolia are next on the list. Spanish clown Alvaro Neil performs for Pakistani street children in their charity school Rah-e-Amal on 10 November 2008 in Rawalpindi. The school is an unexpected opportunity for the poorest of kids to escape from miserable street survival and connect to an education system. Globetrotter Neil cycles around the entire world on a fully loaded 85 Kg heavy bike to live his dream of “Miles of Smiles Around the World.” Starting in November 2004 he cycled through most African countries. He arrived in Northern Pakistan from China after a trip through a lot of "Stans". Clown Alvaro hopes to bring free smiles to the kids of Nepal and Mongolia soon.

Actuación de clown en Pakistán. CEDIDA

El secreto de la felicidad
Álvaro sabe que su vida nómada “no es para cualquiera”, pero no duda en que, de esta forma, ser feliz es “más fácil que al ritmo que marca una ciudad”. No tiene casa ni sabe dónde vivirá cuando regrese a España, una meta que prevée para 2017, pero no le importa: “¿Para qué voy a gastar energía pensando en eso? -se pregunta-. Hoy estoy aquí y mañana no, y eso me da mucha libertad”.

Australia

Álvaro Neil en ruta por Australia. CEDIDA

Puede ser al abrir los ojos, cada día en un lugar diferente, o mientras pedalea. Sea donde sea, Álvaro procura hacerse consciente de su situación, incluso de su cuerpo. ¿Qué tiene delante, quiénes son esas personas que se ríen debajo de un árbol, de dónde procede ese olor dulce? ¿Qué es el cosquilleo que le recorre el cuerpo, a qué sabe la comida que le han ofrecido?

Reconoce que después de haber conocido a personas tan diversas, la mayoría comparte algo en común: “La gente quiere ser feliz, pero muchas veces se pierde en el camino, en el cómo”. Por eso, subraya la importancia de detener el momento. Como si se congelase el tiempo. Desconectar del ritmo vertiginoso de la vida y respirar profundo.

Malasia-templo

Álvaro se detiene ante un templo de Malasia. CEDIDA

“Casi todos viven más rápido de lo que deberían -lamenta-. No se dan cuenta de que uno de los secretos de la felicidad es simplemente parar y pensar. Hoy, aquí mismo, ¿qué hora es? ¿dónde estoy? ¿he hecho todo lo que quería? ¿no; me gustaría hacer algo más? Bueno, pues estoy a tiempo”.

Piensa en su bicicleta, Karma (la tercera desde que comenzó el viaje), y la refiere casi como una bendición. Gracias a ella, dice, vive “a la velocidad de las mariposas”.

Los tres países más peligrosos
Álvaro cierra etapas con un libro, un “libro humano”, como le dicen sus lectores. Primero vive, experimenta, aprende, y luego lo pone por escrito. Ha publicado seis libros (dos de fotografía, tres sobre los continentes por los que ha viajado y uno de reflexiones), que constituyen una de las vía de ingreso que le permiten vivir con 300 dólares al mes.

Estos libros, comenta, están cargados de historias sobre personas que dan sin esperar nada a cambio. Porque no tiene duda: “En el mundo hay más personas buenas que malas”; una conclusión a la que llega después de que el 99,9% de la gente que ha conocido le ha abierto la puerta.

“Hay quienes me preguntan:

—¿Te han robado?

Y yo les digo:

—Sí, pero también me han ayudado muchas veces, ¿verdad? Entonces, ¿por qué vamos a hablar de lo malo?”.

Cuando viajaba por Nueva Zelanda, Álvaro durmió en el sofá de una familia a la que recuerda con cariño. Aún le cuesta creer el gesto desinteresado del anfitrión, quien, después de acogerle gratuitamente durante una semana, se ofreció a llevarle al aeropuerto a las cuatro de la mañana. “Podría haberme dicho que me cogiera un taxi, pero no lo hizo, y eso son cosas que yo valoro porque nadie tiene por qué ayudarte. A veces le pides un favor a un amigo y no lo hace, y alguien que no te conoce de nada, se desvive por ti”.

Nepal

Sonrisas en Nepal. CEDIDA

Algunos años después, Álvaro Neil visitó una escuela de Estados Unidos donde le habían solicitado una charla con los estudiantes. No era la primera, por eso esperaba, como era habitual, que después de contar anécdotas sobre sus viajes, se levantasen algunas manos. Una pregunta, sin embargo, le sorprendió.

—¿Cuáles son los tres países más peligrosos del mundo?
—¿Cuáles son para ti?

El niño caviló brevemente.

—Siria, Irán y Sudán.
—Pues más o menos en ese orden, has mencionado los países más hospitalarios por los que he viajado.

“No era una broma -insiste-, fue mi experiencia. Los países donde mejor me han acogido son los que tienen peor prensa del mundo”. Precisamente para “eliminar prejuicios” y formar “opiniones propias”, Álvaro recomienda viajar.

Iran

Irán desde las alturas. CEDIDA

El final del mundo
Julio Verne describió la vuelta al mundo en ochenta días, pero Álvaro Neil no tiene tanta prisa. Ha visitado aldeas perdidas, ciudades inundadas de coches, desiertos, selvas, montañas… y todo ello, sobre una bicicleta. Europa es su último destino, porque quiere cerrar el viaje en el mismo lugar donde lo comenzó, en Asturias.

Hasta marzo vivirá en Brasil, pues está escribiendo su séptimo libro, sobre América. Mientras tanto, espera la visita de un amigo, que le ha prometido un mapa del continente europeo. Le entristece pensar en la cantidad de personas que se agrupan en campos de refugiados y, aunque le gustaría llevarles sonrisas, preferiría que cuando llegase, “no existiese” esa necesidad.

Le divierte enredarse con los idiomas que desconoce, pues de este modo ha experimentado malentendidos graciosos. Asegura que hay modos de comunicarse que no requieren palabras, pues también se puede hacer con la mirada y el corazón. O los gestos. Álvaro concentra los cinco dedos de la mano y la sacude en dirección a la boca. Se rié.

—En China, no me entendían. Para ellos, comer se representa con los dedos índice y corazón extendidos.

Suazilandia

Un grupo de jóvenes de Suazilandia. CEDIDA

Quiere cerrar el círculo que abrió hace once años. “Se acaba el mundo”, bromea. Como una vez escribió en su página web, está donde está porque comprendió que “el cementerio está lleno de soñadores”. Y él no estaba dispuesto a acompañarlos: “Quiero que la muerte me pille con la cartera vacía y el corazón lleno de paisajes y sonrisas”.

2 pensamientos en “Once años pedaleando el mundo

  1. Llevo menos tiempo y kilómetros pedaleando la vida al ritmo de las mariposas, como dice Biciclown. Sin embargo, ya tengo el viento, aromas, colores, sonrisas, amables gestos y la vida real, que me han dejado los caminos de Sudamérica por los que habito.

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  2. No hay mayor libertad que hacer lo que te gusta, donde quieras, con quien quieras y cuando quieras, sin prejuicios, tabúes, estigmas y los mas importante SIN MIEDO A ABANDONAR ESTE MUNDO MATERIAL.

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