Dijo que sí

HISTORIA 52
Por Mireia Arribas

Dijo que sí, y esa afirmación ha marcado los siguientes 27 años de su vida. Aceptó participar en un curso de cocina. “Vi que era una cosa de mi ciudad, de Lleida, muy directa, para gente muy pobre y necesitada y dije que sí. Porque veo Cáritas, que está en todo el mundo, o la Cruz Roja o Manos Unidas, pero las Hermanitas de los Pobres están aquí en Lleida y dependen de la gente de aquí”.

A sus 72 años, Rosina Guiró de Fuertes, transmite el convencimiento y la energía de que vivir como uno piensa es fórmula segura para ser feliz, pensando más en las necesidades de los demás y en los medios que puede conseguir para ellos, aunque tenga que recorrerse la ciudad y parte de la provincia para que 80 ancianos, que residen en la casa de las Hermanitas de los Pobres, puedan comer y vivir dignamente todos los días del año. “Mis hijos me dicen que soy peor que las Hermanitas, porque cada vez que me presentan a alguien intento darlas a conocer. Y yo les digo que no saben lo que llegan a sufrir esos ancianos porque no tienen a nadie”.

Segura de la causa por la que trabaja pero sin alardes, ha transmitido a sus hijos y nietos su dedicación a los necesitados. Es algo que vive toda la familia. De hecho, uno de sus hijos es médico, ejerce en Barcelona y cuando no trabaja visita a los ancianos en las tres casas de las Hermanitas que hay en la capital catalana. Parece que cuando se trata de “sus” ancianos, no hay quien le pare y cualquier ocasión es buena para hablar de ellos. “Lo mejor es contarlo a conocidos y amigos – asegura Rosina–. Yo tenía una señora que venía a coser a mi casa y un día al mes iba a coser a las Hermanitas, dejaba de cobrar para ir a trabajar allí, a coserles los hábitos, todo… se han ganado el cariño de la gente. Por las Hermanitas lo que sea, dicen”.

rosina

Rosina Guiró de Fuertes. CEDIDA

Conoció la congregación a través de una amiga que organizaba un curso de cocina benéfico al que la invitó. Se apuntó acompañada de su hija, a quien llevaba en el cochecito. Su amiga quiso dejarlo después de veinte años de dedicación porque era mayor, y como sabía que a Rosina le gustaba la cocina, le pidió si podía continuar el curso, que era una semana al año de lunes a sábado. Esto de sacar iniciativas adelante no le era desconocido ni imposible. Todos los jueves hacía un programa gastronómico en Ràdio Lleida. “He hecho muchos cursos de cocina catalana, etnología y gastronomía. Es mi vocación, siempre me ha gustado. Cuando cojo una revista, por defecto miro las recetas de cocina, es algo instintivo. Algunos años, gracias a los contactos de la radio, conseguí que vinieran chefs reconocidos con alguna estrella Michelin al curso. Incluso venía la televisión, los periódicos anunciaban el curso de manera gratuita y luego hacíamos un libro de cocina, que resumía el curso, con la ayuda de uno de los periódicos de la ciudad”, recuerda Rosina.

Y de un curso de cocina… a veinte. Doscientos inscritos, trescientas ochenta casas comerciales que querían promocionarse y entre 13.000 y 14.000 euros recaudados, que equivalen un mes de calefacción, comenta. Lo explica pausada, como si de algo sencillo y corriente se tratara. “La entrada de cinco euros era obligatoria pero luego con lo que de verdad ganaban más dinero era vendiendo las tiras para el sorteo, porque había regalos muy buenos, como la cocina nueva que se montaba en el escenario”, explica.

Y en el momento de mayor éxito lo dejó. “Nos encontramos que en casi todos los barrios había cursos de cocina organizados por otras entidades y fines diversos, y vi que era el momento de dejarlo, porque el curso de cocina estaba en su auge, y siempre se iba a tener un buen recuerdo de él. Las Hermanitas me pidieron que siguiera, no sabía qué hacer porque no encontraba a una sustituta, y yo me he hecho mayor. Se me ocurrió organizar una cena benéfica. El director de la escuela de hostelería accedió a cederme el comedor y los estudiantes servirían la cena, pero yo tenía que buscar la comida y los invitados. Este año [2014] se han cumplido siete años desde la primera cena”.

Si le preguntan por dificultades que puede haber tenido durante estos siete años en cuanto a la organización de la cena, aclara que la palabra dificultades no le gusta, prefiere referirse a que detrás hay mucho trabajo y, siempre, algún contratiempo. “¡Y facilidades! Hay una editorial que nos regala la impresión de todos los menús. Fui a ver al jefe de una cadena de supermercados con una lista y le dije: ‘Yo iré diciendo, cuando me diga basta, paro y me voy a otro sitio’. Todo. Me lo dio todo”. Que es buena convenciendo, de eso no hay duda. Su entusiasmo al hablar es pegadizo. Ella se quita protagonismo y cree que es fácil cuando ven el trabajo que hacen las monjas. En 2014, por ejemplo, hasta el día antes de la cena no consiguieron el cava. Hacía un mes que iban detrás de una empresa. “Llamé a la Madre y le dije que si San José no soplaba, no teníamos cava. Y así fue, el día antes la empresa accedió a regalar el cava”.

1

Las Hermanitas de los Pobres dependen de la gente local. WIKIMEDIA COMMONS

Mientras hay empresas que cierran, estas monjas celebran sus 150 años en Lleida. Llegaron un 25 de noviembre de 1864. No tienen ninguna subvención porque su orden no lo permite y, a pesar de ello, sobreviven. “La gente colabora mucho. Caridad, todo es caridad. Quieren mucho a las Hermanitas y ellas se dejan querer”. Rosina reconoce que  hay menos facilidades que antes. Las empresas cada vez van a peor y pueden dar menos. Las monjas van por las casas y piden el pan de un año, por ejemplo. Y los particulares que acceden dan la cantidad que les parece. Para ser voluntario en la misma residencia tan solo hay que llamar y te asignan una hora. También existe la opción de colaborar económica o materialmente a través de una costumbre: en la entrada de la residencia de las Hermanitas de los Pobres hay un San José, en el que indican de qué están necesitadas, para que así la gente que las vaya a visitar lo sepa y si quieren, puedan ayudar. “En 2009 aparcaron la furgoneta delante de la figura de San José porque necesitaban una nueva; tardamos tres años en recoger el dinero necesario, pero una vez conseguido tuvimos que invertirlo todo en alimentación porque no tenían para comer. La furgoneta tuvo que esperar dos años más, pero la conseguimos. Nos costó, pero ya la tenemos”.

Desde el verano de 2013,  continuamente está buscando donativos porque se quedan sin comida. “Me llamaron y me dijeron que no tenían ni papel de baño ni leche; hace dos semanas que no tenían naranjas ni leche otra vez… en 27 años nunca me había pasado”. Espabilada, y a ella que ante un inconveniente le sobran motivos para seguir adelante, llamó a un amigo y le dijo que no tenían leche. Este le dijo que fuera el lunes al polígono que ya tenían unas cajas preparadas.

Como si fuera una hermanita más, Rosina se involucra mucho y piensa en quién atendería a estas personas si las Hermanitas no existieran. “En Lleida no hay ninguna residencia en la que se pueda vivir por menos de mil euros. Las Hermanitas, dentro de sus normas, tienen una que es que solo pueden acoger a gente de un determinado nivel de renta: personas que mensualmente tienen ingresos inferiores a los 500 euros. Es lo más pobre que hay. “Yo he visto a pastores y campesinos de las montañas que nunca han cotizado y no tienen nada, entonces aquí intentamos conseguirles un mínimo porque si no….”. Además hay pocas vocaciones y, actualmente, muchas son de Sudamérica, Norteamérica y África.

Una persona le dijo una vez: “Allí los ancianos no hacen nada”. Y Rosina le respondió: “¿Has ido a verlos? Si vieras cómo trabajan el mimbre, las puntillas que hacen en los pañuelos…una preciosidad. Y representan obras de teatro para ejercitar la memoria. En Navidad montan un Pesebre viviente… Hay que darlo a conocer”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s