La única heroína gallega

HISTORIA 46
Por Brais Cedeira

Carmen Avendaño se convirtió en la voz de todas las madres gallegas en los años ochenta. Ella era y es la cara de la asociación “Érguete” de madres contra la droga, surgida para denunciar los estragos del narcotráfico en Galicia.

El 13 de junio de 1990, el telediario de Televisión Española abría de la siguiente manera: “Laureano Oubiña ha sido detenido junto a otras diecisiete personas en el marco de la Operación Nécora…” Aquella redada, recordada por muchos, supuso el desfile de los capos, uno tras otro, a manos de la Justicia. Los principales, Sito Miñanco y Laureano Oubiña. Durante el juicio, este último increpó al juez como si lo conociese de toda la vida: “Ya tenía yo ganas de verle por aquí, que hace tiempo que no le veo. Pregúnteme lo que quiera”. La fachada del narco gallego, ostentoso en los ochenta, recatado desde entonces, remite a la mafias retratadas por Scorsese, a la pose siciliana de Coppola, a los carteles colombianos de la época, los principales aliados y socios de los gallegos. La operación había culminado esa misma madrugada. El juez Garzón aterrizaba en helicóptero en el Pazo Bayón. Propiedad de Laureano Oubiña, el extravagante edificio se erigía como una infraestructura totémica, el paroxismo del narcotráfico gallego.

Hablar de la historia de Galicia en los últimos 30 años supone ligar anécdotas al narcotráfico. Supone hablar de planeadoras varadas en las playas. De fardos arribando ocultos en la bodega de algún carguero. De salas de casinos (en concreto, el de la Isla de A Toxa) en las que coinciden políticos y contrabandistas. De intermediarios atrapados en una espiral de fajos de billetes, ostentación y adicción sin límites. De intercambios que se realizan en parques.  De parques en cuyo suelo de gravilla relucen jeringuillas rotas, como las vidas de aquellos que las probaron. Sobresale una historia amarga, oculta y oscurecida por el paso del tiempo, sombría con el paso de los años. Se trata de una realidad ante la que muchos hicieron la vista gorda en Galicia y que alcanzó su apogeo a mediados de los años ochenta con Sito Miñanco, los Charlines y los secuaces de Oubiña operando sin dificultades en las rías. Jugaban en casa.

Hablar de Galicia es hablar de todo ello, pero también es la historia de una heroína. Una que logró frenar la agresión que todo lo que estaba sucediendo suponía para las conciencias de los habitantes de las rías. Su nombre es Carmen Avendaño. Como ella, cientos de madres sufrieron en sus casas el golpe de la cocaína, de los tentáculos del narco gallego tiñendo de polvo blanco la roca de cada playa. Una valentía sin parangón. Un primer golpe a los cimientos de los capos gallegos fue aquella Operación Nécora. Y ella, al frente de la asociación Érguete de Madres contra la Droga, tuvo buena parte de culpa.

el periodiico carmen avendaño

Carmen Avendaño se convirtió en uno de los primeros azotes de los narcotraficantes en Galicia. EL PERIÓDICO

El origen de Érguete
Carmen Avendaño es viguesa, procedente del barrio de Lavadores, uno de los distritos obreros de la ciudad. Allí la droga actuó sin piedad, azotando a miles de familias, cuyos hijos eran atrapados en las redes del narcotráfico, bien como consumidores, bien como distribuidores. Ella lo sabe mejor que nadie. Dos de sus cinco hijos se engancharon a la heroína. “Cuando supe que mi segundo hijo también estaba me derrumbé totalmente”, contaba Avendaño a La Voz de Galicia. “Yo ya pensé en tirar la toalla. Por aquel entonces trabajaba en la lonja. Me fui con el coche a tirarme al mar, pero un compañero me vio y se lanzó con el suyo, abollando mi vehículo para evitar que hiciera aquello”. Ha pasado ya mucho tiempo y las cosas ahora son muy diferentes.

A veces, la fuerza de la voluntad logra superar todo obstáculo que se presenta. En el año 1985, Avendaño y otras madres contra la droga crearon la asociación Érguete (Levántate, en castellano), con el fin de elevar la voz para alertar de aquella lacra. Desesperadas por la situación, no dudaban en realizar todo tipo de manifestaciones, al principio con poca resonancia. Lo primero que hicieron fue plantarse en el Ayuntamiento de Vigo. Reunieron a todos los partidos políticos y les dijeron quiénes eran. Pusieron sobre la mesa el nombre de 37 locales en los que se vendía droga de manera totalmente impune. Denunciaron las connivencias de la policía con los traficantes. La voz de Érguete sonaba tímida al principio; pero no desfallecieron pese a los primeros resultados.

Mientras, impunes a la justicia, los narcos campaban a sus anchas por las  diversas poblaciones del sur de la provincia. “Todos conocíamos a Marcial Dorado, sabíamos a qué se dedicaba por aquel entonces”, afirmaba Avendaño, cuando salieron a la luz las fotografías de Núñez Feijóo con el narco. Carmen nunca lo tuvo fácil, menos durante aquellos años. En una ocasión, los traficantes contrataron a varios colombianos para atemorizarla: le cortaron los frenos del coche. Nunca se arredró, y fue siempre de frente. Uno de los momentos clave, cuenta, le ocurrió una tarde en la puerta de un bar en el que se encontró a uno de ellos. “Dominé el miedo y le sostuve la mirada. El bajó la suya”, recordaba en El Periódico. Una mujer cuyo coraje no conoce límites.

El primer golpe
Las confesiones de dos exnarcotraficantes permitieron al juez Baltasar Garzón trazar un primer relato con objeto de actuar sobre el terreno y enchironar a los principales capos de las rías. Las declaraciones de Ricardo Portabales y de Manuel Fernández Padín resultaron claves en el entramado de la Nécora. El 13 de junio del 1990, el día de la operación, Carmen Avendaño y otras madres de Érguete se agolparon frente a las puertas del Pazo de Bayón. Celebraban, entre cánticos, el golpe asestado a los narcos: “No somos locas ni terroristas”, proclamaban.

Carmen cumplió ya 30 años al frente de la asociación, combatiendo el narcotráfico y dando atención e información a los jóvenes que caen en las garras de la droga. “Soy una mujer optimista, hace años nos consideraban cuatro locas que hacíamos manifestaciones muy llamativas”. Dice que las utopías pueden realizarse, y es verdad. “Mucha  gente se cansó y abandonó, otros muchos murieron por el camino. El símbolo de su triunfo se consumó con el embargo del Pazo de Bayón.

carmen avendaño la vozz de galicia

Avendaño fue retratada en el documental “Heroína”, año 2005. LA VOZ DE GALICIA

La vida de Carmen ha sido retratada en distintas ocasiones. La película documental Heroína recrea esos años de su vida,  la lucha contra la droga desde que esta se introdujo en su hogar. Hoy los frutos cosechados son múltiples. Pero entonces su voz se alzaba como un grito desesperado en un desierto en el que reinaba la ley del silencio, una omertà que se extendió desde la frontera del Miño hasta las Rías Altas a lo largo de los años ochenta. A Carmen Avendaño nadie pudo callarla.

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