Una apuesta por la vida

HISTORIA 42
Por Blanca Gil de Sola

Elvira Casas tiene 51 años, cuatro hijos, una nieta y desde hace 21 años hace voluntariado. Empezó organizando campañas de alimentos para los más pobres de Barcelona, pero actualmente hace lo que más le apasiona: salvar vidas.  En el Hogar de María se encomiendan a la Virgen para que les guíe en esta labor tan importante y difícil. Gracias a ella, desde que se inauguró la casa el 30 de septiembre de 2015 hasta hoy, han ayudado a catorce madres.

En 2007 Elvira Casas era miembro de la junta de la Parroquia de Montalegre, desde la que atendían a 500 familias necesitadas del barrio más pobre de Barcelona, el Raval. Ella se encargaba de organizar a los voluntarios en todas las campañas de recogida de alimentos que procedían de colegios, universidades, asociaciones, etc. Cuenta que siempre les repetía que además de la ayuda material, la espiritual y el cariño era lo más importante.

Un día llegó una chica del barrio al despacho de la iglesia y preguntó por ella. La joven venía a pedirle dinero para abortar. “Quería hacerlo esa misma tarde y yo me propuse hacerle cambiar de opinión. Me puse en manos del Espíritu Santo porque yo me veía incapaz. A día de hoy soy la madrina de esa niña”.

DIANA

Diana, la primera mamá que acudió al Hogar de Maria. ELVIRA CASAS

La criatura no solo nació, sino que fue bautizada. “Fue la primera llamada que tuve hacia la vida, me impactó mucho”. Y así empezó la ‘carrera provida‘ de Elvira. Primero intentó montar el proyecto “Ravalvida” desde Montalegre, en uno de los despachos parroquiales. Pasó el tiempo y decidió marcharse de este voluntariado para dedicarse por completo a las madres necesitadas y a sus bebés.

Cuenta Elvira que ella quería ir al origen del problema, es decir, a donde las asistentes sociales les decían a esas chicas que abortasen en vez de ofrecer otras opciones, lo cual les hacía ver que no había otras posibles soluciones. “Busqué varias asociaciones que hiciesen algo por el estilo y me uní a Acción Familiar, donde tienen una sección que se llama ‘AFA-DONA‘ dedicada a ayudar a esas chicas a seguir adelante”. Sin embargo, Elvira y otras mujeres voluntarias se dieron cuenta de que hacer esa labor desde un despacho era algo muy frío, y que lo que tenían en común todas las chicas que querían abortar era la falta de amor, de cariño. “A mí eso me hizo pensar mucho y así surgió el Hogar de María“.

Junto a Elvira, otras cuatro mujeres que estaban en AFA-DONA (Elena, Maite, Inés y Cote) decidieron crear una casa de acogida para mujeres. Se trata de un centro de día donde se les ayuda sobre todo a seguir adelante con su embarazo y sus necesidades. “Las chicas que ayudamos son aquellas que tienen un entorno problemático y una mala situación social y familiar que les lleva a pensar que es mejor no tener al niño. Nosotras queremos llegar a ellas porque podemos ayudarlas en esas necesidades”, aclara Elvira.

Fue otra casa que hace exactamente lo mismo que ellas la que les dio la idea de crear el Hogar de María: la “Casa Guadalupe“, que está en Sabadell, lleva tres años funcionando. Ellas sabían que Acción Familiar era poco, pero no encontraban qué era exactamente lo que querían montar, hasta que Elena les habló de este centro y Elvira fue a verlo. “Fui allí con una chica embarazada de Sabadell, para que la atendieran ellas, y lo primero que vi al entrar fue un cartel que decía ‘La Virgen te ha traído aquí’. Me quedé impactada, y al ver la alegría con la que trabajaban pensé que buscábamos eso”. Elvira habló con los fundadores y les propuso la idea de hacer lo mismo pero en Barcelona. Como ellas no podían encargarse, Elvira tomó las riendas del nuevo proyecto. “A partir de entonces, la Virgen me fue llevando por ese camino; me encontré con un donativo importante, con una persona que me daba una casa en Badalona… todo fueron facilidades para llegar a donde estamos”, expone.

DIANA Y BEBE

Diana y su bebé con Elena. ELVIRA CASAS

Elvira subraya que se trata de un centro confesional, porque lo importante también es que estas mamás conozcan a Dios. Esa es la diferencia con otras asociaciones que ya existían. “Nuestra intención es que cuando ellas salgan tengan continuidad con la parroquia. El eje de la casa es el sacerdote, escogimos una parroquia a la que estar conectados y así el cura nos ayuda a formarlas y les da catequesis”. Siempre se les deja libertad en cuanto a este tema, no se obliga a nadie a rezar o a formarse, “pero ellas saben que es un lugar confesional y, de hecho, deciden escogerlo, cuando quieren vienen y cuando no, nadie les obliga”, aclara Elvira.

En el Hogar de María se dedican a buscar profesionales que ayuden a las embarazadas a salir adelante, a ser autosuficientes económicamente y a que no tengan que depender de nadie. Por ejemplo, tuvieron una joven a la que habían echado de su casa y desde el Hogar de María la ayudaron a encontrar una residencia para vivir. Ellas acompañan a la madre durante el embarazo y hasta que la criatura tiene dos años. “De hecho, las voluntarias que forman la casa realizan un seguimiento de la joven durante este tiempo, hacen de sus ‘ángeles custodios’. Las acompañan al ginecólogo, las ayudan con el bebé, hacen lo posible para que no aborten… Yo en cambio me encargo más de la organización y gestión de todo, de la contabilidad, porque es lo que se me da mejor”, expresa Elvira.

ELVIRA

Elvira con el sacerdote de la casa y una mamá. ELVIRA CASAS

También define cómo se divide todo lo que hacen en el Hogar de María. La casa está abierta por la mañana dos veces entre semana y cada tarde; y los sábados por la mañana se dedican a la formación de la madre y su pareja (puede ser el novio, el marido, la hermana, la madre…) en la que ellas escogen el tema de la charla, que puede ser de afectividad, valores morales o salud. Y siempre, en todos los temas, también se habla de Dios. Además les entregan el lote de pañales o comida y hacen un  desayuno especial para todas las integrantes.

Durante el resto de días, por las mañanas tiene lugar el contacto individual entre la embarazada y la trabajadora social voluntaria que le ayuda a llevar su embarazo, le explica cuáles son sus derechos, sus obligaciones, etc. Por las tardes hay más actividad porque se hacen los talleres, divididos en varios grupos. Primero están las sesiones del hogar, en las que un grupo enseña a las chicas el mantenimiento, la limpieza y la cocina, ya sea para ellas mismas o para trabajar como empleadas de otras personas.

GRUPO DE APOYO

Bea, la psicóloga del Hogar de María, durante el grupo de apoyo con las chicas. ELVIRA CASAS

Después hay técnicas de estudio, que consisten en sesiones prácticas sobre cómo elaborar el currículum vitae y en horarios de trabajo para aquellas más jóvenes que siguen estudiando. “Luego hay otro grupo de manualidades para que ellas se relajen y se diviertan un poco. Para Navidad, por ejemplo, hemos hecho un mercadillo con objetos hechos por las chicas”. Y, por último, el grupo de apoyo, en el que una vez por semana se reúnen todas, se sostienen unas a otras y se ayudan a resolver problemas. La casa dispone de una psicóloga que se encarga de escuchar a las madres y avisar a su ‘ángel custodio’ en caso de que algo no vaya bien.

Elvira además colabora formando y dirigiendo grupos de ‘rescatadores’ que se dedican a ir cada sábado a clínicas abortistas. Lo que hacen es ofrecer ayudas y alternativas a las mujeres que acuden a abortar y están desesperadas.  Ella asegura que no es nada fácil, es un voluntariado duro, pero con una sonrisa de oreja a oreja asegura que vale la pena. Es feliz de poder ayudar a estas mujeres a que tengan el regalo más grande que puede tener una mujer: un hijo.

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